DE LA CÁNDIDA FANTASÍA A LA MÁGICA REALIDAD CINEMATOGRÁFICA

Un niño y un cuento.

Juntar los dos es una combinación perfecta que lleva a las jóvenes mentes, a un mundo de íntima imaginación.

Llevar a la pantalla grande esos clásicos literarios, escritos para los niños, es completar un ciclo que a muchos adultos los traslada a esa primera etapa inocente y feliz.

Si al inicio las películas infantiles iban dirigidas a ellos, los infantes, este nicho se ha expandido hasta convertirse en piezas que disfruta toda la familia y en muchas ocasiones, más los padres que los hijos.

No es casualidad que la saga juvenil Harry Potter, basada en los libros de J.K Rowling recaudara en todo el mundo, 21.000 millones de dólares, según cifras aportadas por la productora Warner Bros.

Por mucho, Harry Potter es la más taquillera de todos los tiempos sobrepasando a Stars Wars y al famoso Agente 007. Lo que demuestra que la lucha por la taquilla, no es cosa de niños.

Del libro al celuloide:

La primera película infantil animada de habla inglesa, basada en un cuento fue Blancanieves y los siete enanitos, escrita por los Hermanos Grimm y producida por Walt Disney en 1937.

Tuvo un éxito sin precedente que no solamente llenó las salas de cine, recibió un reconocimiento especial en los premios Oscar, por ser pionera en su estilo.

Unos años después, surgió la primera cinta para niños con actores de carne y hueso: Peter Pan (1924) y el guión se construyó basándose en el libro del británico James Mattew Berry. Desde entonces, los estudios cinematográficos se convirtieron en ratones de bibliotecas a la caza de historias infantiles interesantes. Aquí algunos ejemplos:

Alicia en el país de las maravillas:

Adaptación de la novela de Lewis Caroll publicada en 1865, su primera versión al cine tuvo que esperar 86 años, porque fue en 1951 cuando los espectadores pudieron apreciarla.

Se han producido una docena de series para la televisión y se espera que para mayo del 2016 salga la segunda parte de Alice through the looking glass, protagonizada por Johnny Deep y bajo la dirección de Tim Burton.

Willy Wonka y la fábrica de chocolate:

Roald Dahl creó este mundo mágico donde un niño pobre, se gana un ticket dorado para entrar a una fábrica de golosinas, y fue el director Mel Stuart quien, en 1971, la llevó a la gran pantalla. ¿Su proeza? recrear un inmenso río con 150.000 galones de agua, chocolate y crema.

Johnny Deep y Tim Burton repiten dupla en el 2005 para llevar una nueva versión.

El Mago de Oz:

En 1900, el escritor Frank Baum creó una obra literaria bajo el título de El maravilloso Mago de Oz, para que 39 años después, la casa productora Warner Bros tomara los derechos y estampara un clásico en toda su regla.

Los personajes de Dorothy, el hombre Hojalata, el León y Espantapájaros se convirtieron en un mito casi inalcanzable, porque los nuevos intentos de versiones no han tenido el impacto esperado.

El Principito:

Le Petit Prince o El Principito, es un cuento infantil del francés Saint-Exupéry, que tiene listones de records: está catalogado como uno de los cien mejores libros de todos los tiempos, traducido a más de 250 idiomas y dialectos y es el tercer libro más vendido (más de 150 millones de ejemplares).

Por estas razones, era imposible que algún productor con buen olfato no tuviera la idea de llevar a los personajes del papel al cine.

Solo dos de ellas han destacado: un musical, El pequeño príncipe rodada en 1974 con actores reales, y la más reciente, The Litte Prince (2015) en una versión animada.

 

Autor:  Mawarí Basanta M.

 

by Cerezo Fandango

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